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Según cifras
publicadas en el último mes, las entidades de salud reciben unos 35.000
millones de pesos al año. Actualmente existen 18 millones de afiliados a
los cuales se les presta servicio, lo que da un total de 1.944 pesos
anuales en gasto por afiliado.
Las entidades de salud incluidas son: seguridad social, obras sociales
nacionales, provinciales y municipales, PAMI y Fondo de redistribución. De
ese total el medicamento representa aproximadamente un 30%.
Para poder analizar el gasto de salud en Argentina, primero debemos tomar
en cuenta la distribución de la cobertura del sistema de salud. Existe un
59% de la población con cobertura y un 41% que recibe atención médica y
medicamentos de atención primaria a través de hospitales y CAPS (programa
remediar).Dentro el 41% se encuentran también, las personas con bajos
ingresos o desempleadas.
Estas 23 millones de personas que representan el 59%, reciben cobertura
que se distribuye de la siguiente forma: un 60% con seguridad social
nacional, un 12% de seguridad social privada, un 14 % del PAMI, un 10% de
seguridad social provincial y un 4% de fuerzas armadas.
La evolución del gasto en salud es muy similar a la del gasto de
medicamentos y se debe tener en cuenta el enorme desembolso que tiene la
población de argentina, el mismo se calcula entre el 65% y 70%. Comparando
esta situación con otros países, como por ejemplo España, notamos la
diferencia, allí solamente el 30% lo aporta población y el resto se
realiza con algún tipo de asegurador.
Llevamos un enorme camino recorrido a través de los años, logrando la
informatización de la oficina de farmacia, dándole así al mercado un
sistema informático propio. A través de la informática reemplazamos el
concepto de reducir la cantidad de farmacias que hace difícil acceso al
medicamento por parte de la población, pretendiendo un ahorro y creando un
escenario de falsa competencia entre nosotros.
Estamos orgullosos de poder decir que en el 2000 ya había farmacias con
sistemas on-line y que hoy en día con el nuevo sistema de trazabilidad
aplicado, se utiliza en más de 4000 farmacias en18 provincias, con
financiadores que confían el gasto de medicamentos en nosotros y pueden
responder a sus afiliados con las garantías que les brindamos.
El libre mercado actual no beneficia a ninguna de las partes, porque se
esta neutralizando la rentabilidad con otros productos innecesarios de
alta publicidad y baja rotación. Necesitamos una oferta racional, que debe
ser coordinada para poder lograr un sistema eficiente. Si tenemos más
cajitas y aumentamos precios, seguimos tomando al farmacéutico como un
consumidor final, desfinanciándolo y provocando su paulatina desaparición.
En consonancia con esta actualidad, será el fin de la farmacia del barrio,
garante absoluto de un excelente sistema nacional de farmacias no solo
para la población, sino también para el mercado, evitando la concentración
en cadenas dominantes y perjudiciales para todos.
Los farmacéuticos nos encontramos frente a un desafío importante en cuanto
a nuestro nuevo rol, es imprescindible seguir alentando la seguridad del
medicamento y ser transparentes para darle la tranquilidad que la
población necesita.
Debemos reinventar nuestro rol de operadores sanitarios y profundizar los
aspectos gerenciales, asumiendo los dirigentes farmacéuticos, el manejo de
la comunicación y convirtiéndonos en destinatarios del flujo de
información, que incluya no solo los aspectos comerciales del producto
sino sus características epidemiológicas intrínsecas dentro del mercado.
Debemos avanzar en el reemplazo de las políticas implementadas en los años
90, basadas en conceptos económicos y donde se creía que la regulación iba
a traer mayor competencia y que a raíz de esta se iba a dar una reducción
de precios. Este planteo no se puede aplicar a la salud, es un criterio
demasiado economicista y en la realidad esa presunta disminución de
precios se diluye porque no existe competencia.
En FEFARA, preferimos hablar de fiscalización y control y no de
nuevas leyes, porque aunque tenemos un muy buen marco regulatorio,
carecemos de una concepción política para llevar adelante un buen control
y una adecuada fiscalización.
Elegimos trabajar en herramientas donde se puedan aplicar las leyes con
las que contamos, que si bien en medicamentos algunas tienen 50 años de
antigüedad, creemos que esos legisladores pensaban en un país enserio, por
lo tanto si aplicáramos esas leyes seguramente seríamos una nación mejor.
No tomamos esta situación como una crisis pasajera, desde hace tiempo
estamos creando herramientas para defendernos y no perder nuestra posición
como profesionales, creemos imperante la puesta en marcha de medidas
estructurales ejecutivas y no atacar los síntomas.
Por todo esto desde FEFARA impulsamos un dialogo transparente,
franco y sincero tanto con el estado como con el sector industrial por que
estamos convencidos de que se puede obtener un mercado regulado sin
colisionar con los intereses comerciales que asegure una maximización de
beneficios para todos.
* PRESIDENTE DE FEFARA
(FEDERACIÓN FARMACÉUTICOS DE LA REPUBLICA ARGENTINA).
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